Detectar el dolor en personas mayores: Adivinar, escuchar, Observar


Por razones culturales, las personas mayores rara vez se quejan de su dolor, pero el sufrimiento se adivina por las modificaciones en su conducta o hábitos cotidianos: cambios de apetito, sueño, ratos de ocio, agravación de la invalidez, etc. Si detecta  tales signos en una persona mayor cercada a usted, consulte con su médico familiar o con el especialista que la trata –o con ambos- para poder controlar el dolor.

Si la persona de edad puede expresarse, sepa escuchar lo que dice. Pida consejo al personal médico especializado en gerontología. Al anciano se le puede ayudar tan sólo con una conversación, aunque a veces hay que ir más allá (hasta el tratamiento de una depresión, quizá). Si bien la medicina para el anciano no tiene carencias, lo cierto es que se da poca importancia a su dolor- se dice: “Es normal que los viejos sufran!”- y no se les evalúa sistemáticamente,  esto puede hacer que se subestime. La capacitación de los médicos que se ocupan del dolor permite esperar rápidos progresos en este ámbito, así como también influye, en ese progreso, la información que se maneja a través de los medios masivos de comunicación.
Geriatría y Gerontología
La geriatría es la medicina para las personas de edad avanzada. Cada vez existen más geriatras, es decir, médicos diplomados con una especialización en geriatría (especialistas que según las distintas instituciones, dura entre 1 y 3 años) tanto en el hospital como en las universidades. En algunos países hay hospitales y centros privados que se especializan en las personas de edad avanzada, en todas las disciplinas médicas, y reciben a los pacientes en consulta externa.
 La gerontología que abarca a la geriatría, se encarga también de estudiar los aspectos psicológicos y sociales relativos a las personas ancianas.
Depresión, cuidado!
Depresión: es fundamental advertir a tiempo los signos inquietantes
Las personas de edad avanzada que sufren de depresión rara vez se quejan de ella. Esté usted atento para descubrir los signos:
-La persona no se molesta en seguir tomando los medicamentos que se le prescribieron.
-Pierde peso.
-Empieza a descuidarse y a descuidar su interior.
-Si la persona habla de suicidio, llame inmediatamente a un médico para que le de apoyo.



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